Antes de nada, debería disculparme por llevar tanto tiempo sin poner nada. No tengo excusa, salvo que he estado liada con un montón de cosas que hacer y con poco humor para ponerme a escribir. Pero cada vez me voy haciendo más a la idea de mis rutinas y todo empieza a parecerme más natural. Una de las cosas que he aprendido hasta ahora es que no hay nada como vivir tú mismo una experiencia. Me habían contado cómo sería, me había preparado para lo que se me venía encima, pero a pesar de que todas mis suposiciones eran bastante razonables, ninguna se acercaba ni de lejos a la realidad. Es una mezcla de cosas, desde los grandes choques y cambios del principio, la mayoría inesperados, hasta las pequeñas rutinas del día a día, que no dejan de sorprender. Ya hacemos un mes aquí, y me siento todavía como si estuviera viviendo un sueño. Cuando recuerdo cosas del curso pasado, me parece increíble que solo hayan pasado meses, es más, me parece increíble que esas cosas le hayan pasado a la misma persona que lleva cuatro semanas en Francia. Es muy raro, pero te vas acostumbrando.
Por aquí las cosas van bien. Estas últimas semanas hemos hecho un montón de cosas que merecen su entrada, así que acabo esta para empezar otras que probablemente sean mucho más amenas de leer. Y os dejo un par de fotos de Carcassonne, un precioso pueblo que está a una hora y pico en coche de Toulouse, y que fuimos a visitar, el fin de semana pasado no, el anterior (madre mía, que complicados somos los españoles para retroceder o avanzar en el tiempo). En fin, el caso es que es un sitio muy bonito, con su muralla medieval y su iglesia/basílica/catedral (no entiendo mucho de esto y se me olvidó mirar el cartelito). Ah, y también hay palomas. Os parecerá una tontería, pero en todo este mes no había visto ni una, en Toulouse debe de haber una ley antipalomas, que desde luego es de lo más eficaz. A mí me hizo ilusión verlas, me recordó mucho a Madrid, pero a Marie no tanto, le tiene bastante manía a los pajaros.
Al lunes siguiente a esta visita, las tres españolas nos fuimos tres días a Bordeaux, con el resto de estudiantes del Comenius en Francia, pero esto ya es otra historia. À très bientôt.
PD: Por cierto, no se si os habéis fijado, pero no me he quejado de el teclado francés ni una sola vez. Es que he encontrado la forma definitiva para escribir bien y sin perder la mitad de mi vida con cada entrada, copiando y pegando tildes. No preguntéis, que es secreto profesional. Pero a cambio, ahí van unas fotos de Carcassonne!



Me alegro mucho de que te vaya bien Sole! :)
ResponderEliminarJaja muchas gracias! En realidad, tengo muchísimas entradas atrasadas, a ver si me pongo las pilas :)
Eliminar