domingo, 15 de septiembre de 2013

Clases, horarios y más cambios

Si me hubieran dicho hace unas semanas que arreglar un horario era una cosa complicada, probablemente me habría reido, porque en realidad es bastante absurdo. Ay, inocente, qué sabía yo de la vida y sus conjuntos.

Vamos a ver, el horario en sí es complicado porque están todas las posibles clases que puedes dar, con todos los profesores y todas las aulas. La idea es que te vayas enterando de las clases que tienes y lo vayas despejando (a falta de tipex, buenos son los tachones). Pero el problema es que algunos no se acaban de poner de acuerdo, y es muy desconcertante que un profesor te diga que tienes que ir a una clase, para que al día siguiente te diga otro que no, o que te sugieran, por ejemplo, que hagas italiano (oye, que a mí me encantaría aprender italiano, pero no sé si son el lugar y el momento más adecuados). Total, que al final he intentado ir a todas las clases, me han sacado de un par y me han echado en falta en otras, y tengo que agradecerle infinitamente a mi tutora, la profe de francés, que se ofreciera a aclararme un poco las cosas. De todas formas, el lunes tengo una reunión con otra profesora, para comentar más cosas, así que ya veremos si vuelve a haber cambios. Lo más desconcertante de todo, sin embargo, es que todo el mundo parece saber lo que tienes que hacer menos tú, porque cuando te lo explican lo hacen como si fuera algo obvio. Igual los franceses tienen poderes telepáticos y nadie nos había dicho nada.

En cuanto a las clases, no han ido mal. Poco a poco me voy haciendo hueco entre los Lannister de mi clase, que al final han resultado ser majos en su gran mayoría. Definitivamente francés es una de mis asignaturas favoritas, aunque voy a tener que estudiar más literatura estos tres meses que en toda mi vida, e incluso literatura inglesa empieza a ir mejor. El popurri de idiomas y el caos mental sigue siendo el mismo (por qué no preguntan y contestan en el mismo idioma!?), pero por suerte los de mi clase están deseando contestar a las preguntas, así que no he tenido que mostrar mis escasos conocimientos sobre el tema. Curiosamente, estos días me están saliendo una cantidad alucinante de pareados cuando escribo en español; quién sabe, Jehan y la France, que me inspiran. Por desgracia, en educacion física no he tenido las bendiciones de los Siete, y me ha tocado hacer baloncesto. Como información adicional, podría comentar que probablemente no habré metido más de veinte canastas en los cuatro años que llevo haciendo baloncesto en el instituto, como recordarán mis anteriores profes de educacion física. No sé con qué intensidad se darán las clases aquí, pero por el bien de mis dedos y de mi futuro con Ned, espero que no se pasen. Los miércoles han pasado de ser el día mas horrible de la semana a ser el mejor, porque solo tengo francés. Eso sí, los viernes han perdido todo su encanto, y han pasado a la categoría del lunes, lo cual es una verdadera lástima.
Los horarios me siguen trastocando el cuerpo y la cabeza. Las comidas, por ejemplo, son cada vez a una hora. En el instituto depende de cuándo te pongas en la cola, y calculando entre media hora y tres cuartos de hora de empujones, sabes mas o menos a qué hora comes. Pero en mi casa es más libre, así que unos días comemos a las doce y otros a las dos, y hoy por ejemplo hemos cenado a las siete, que es pronto hasta para ser Francia, así que tengo la sensación de que estoy comiendo a todas horas, y no es una sensación demasiado agradable.
La familia sigue siendo simpática por el momento, y me parece un milagro porque a estas alturas ya deberían estar hasta el gorro de mis excentricidades. Este fin de semana no nos hemos movido mucho de casa, salvo para dar una vuelta por el centro de Toulouse, pero ha sido muy agradable.
Y creo que lo voy a ir dejando ya. En la cena hemos estado hablando de temas muy interesantes, y se me ha ocurrido una idea genial para un libro, así que voy a ir corriendo a apuntarla antes de que se me olvide (bueno, mejor andando, porque hay una escalera de caracol y ya van tres veces que casi me mato por intentar bajar a oscuras). A los de Móstoles, espero que hayáis pasado unas buenas fiestas (pura cortesia, sé perfectamente que os lo habéis pasado genial porque lo habéis restregado bien; aun así, se os quiere) y a los españoles en general, buen comienzo de curso!
Au revoir

2 comentarios:

  1. No tengo ni la más remota idea de por que esta entrada sale marrón, pero llevo un buen rato intentando cambiarla y no hay forma, así que marrón se queda. Vive la France
    PD: Lo sé, cortesía es con tilde. Excusez-moi

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  2. Y yo que creía que habías puesto el marrón para anunciar el otoño, jejeje... porque ese tiempo loco que comentabas en tu anterior entrada es lo más normal en esta época!! Aquí en la Bourgogne ya nos hemos olvidado del calor, pero en el sur todavía puede calentar el sol.

    En ce qui concerne ton emploi du temps, je te souhaite bon courage et beaucoup de patience...

    Otra cosita: siempre me olvido de preguntarte en qué clase estás, en troisième o en seconde y a qué clase corresponde en España.
    Y la otra pregunta... (qué pesada soy !!!), ¿tienes posibilidad de tocar el violín de vez en cuando o tienes intención de buscarte alguna clase o a alguien con quien practicar? No te imagino dejar a tu querido Ned solo y mudo durante mucho tiempo!
    Je t'embrasse

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