El instituto es un lugar enorme, lleno de aulas con números como A137 y B112, que están en un orden que desafía toda lógica y frustra constantemente nuestros intentos de no perdernos cada vez que cambiamos de clase, cosa que hacemos cuatro o cinco veces al día. No sé muy bien cómo ni por qué, pero el primer día aterricé en clase de matemáticas con Francesca, que supuestamente no está en mi clase, así que divinamente, como diría cierto sapo (los que no lo entendáis no os lo toméis a mal, que no va por vosotros). Y, según mi horario, tengo una cosa que se llama Education Scientifique que me da mucho miedito porque suena horriblemente científico.
Por cierto, mi horario es una locura, aunque tiene su parte de gracia porque me da la sensación de que estoy en una película americana (sensación que acentúan las taquillas y demás cosillas). A mis compis les parece muy normal no saber exactamente dónde o con quién tienen la siguiente clase, pero a mí me sigue estresando un poco, aunque reconozco que es agradable que te dejen un poco de libertad para ir y venir a tu aire. Luego nos han explicado lo de la semana A y la semana B, y todo ha cobrado un poco más de sentido. Creo que, despues de dos días equivocándome en la mitad de las clases y llegando tarde a todas, ya sé más o menos orientarme por aquí, aunque no descarto la posibilidad de usar la brújula que ha aparecido en mi maleta hace un par de días, y que no tengo ni la más remota idea de cómo ha llegado ahí.
A la pregunta más obvia ("Qué tal las clases en francés?") tengo que contestar que depende mucho de la asignatura y, sobre todo, del profesor. Los hay que hablan claro y es un gusto porque te enteras de todo, y los hay que parece que se van inventando palabras a lo Gavroche, lo cual es bastante confuso, pero poco a poco, aún tenemos tiempo para enterarnos de qué van exactamente las asignaturas; de momento la mayoría de las clases son tranquilitas. En Francés estamos viendo literatura francesa, lo cual no está nada mal, aunque hay un montón de autores franceses que me suenan a chino (cruzad todos los dedos para que demos a Victor Hugo, porque en ese caso voy a ser muy muy feliz), y Filosofía es esa estupenda clase en la que todo el mundo habla y da su opinión a una velocidad que no debería estar permitida en un instituto. Aunque en realidad, la clase que me da verdadero pánico es Literatura Inglesa. El profesor tiene la extraordinaria cualidad de no respirar entre frase y frase, y en mi atontamiento inicial ni siquiera me di cuenta de que estaba hablando en inglés hasta que lo mencionó, pasando a dar la explicación a la misma velocidad en francés, cosa que sonó muy convincente pero a mí me dejó como estaba. Ahora bien, como mi mente aún no es capaz de traducir una pregunta del francés al español al mismo tiempo que piensa la respuesta en inglés, ha entrado en un estado de shock del que luego me ha costado sacarla. Resumiendo, es bastante probable que me replantée mi futuro con esta asignatura.
En cuanto a la gente de por aquí, la mayoría son bastante simpáticos. El primer dia volví loca a una chica de mi clase, que por lo visto tenía que buscarme cada vez que me perdía, y aún con su ayuda, no llegué a tiempo a una sola clase. También debería agradecer a nuestras "corres" y a algunas de mi curso (Marie, Camille, Claire Anne y otras) que nos explicaran cómo funciona un poco todo por aquí. Aunque no olvidemos que mi mente ahora es un caos en intento de organizarse y me cuesta horrores recordar comó se llama cada una, porque todos los nombres me suenan igual. Por cierto, tengo que apuntar en algun sitio no volver a olvidarme el carnet porque si no te quedas sin comer, como pude comprobar el viernes.
A propósito, como dato, los chicos de por aquí tienen casi todos los ojos azules y esas cosas, pero no hay rastro de Enjolras, Combeferre y el resto de les Amis del ABC, que deben estar montando una buena allá en París, así que voy a rezar porque tenga la posibilidad de subir a hacerles una visita. Ah, y al fin he probado el famoso "éclair au chocolat", algo que llevo queriendo hacer desde que mi profe de francés lo mencionó en primero, y que se me lleva olvidando en todos los viajes anteriores. No estaba malo, aunque el chocolate y yo nunca nos llevaremos demasiado bien.
Y por fin empieza el fin de semana. Así que después de agradecer a todos los profes y alumnos que nos han echado una mano con las clases, horarios y demás, y maldecir por vigésimo quinta vez este teclado que no tiene tildes ni eñes ni las letras en su sitio, me despido hasta la proxima entrada. A bientôt!
PD: Si me he dejado una tilde o algo I'm sorry, prometo que lo he revisado cinco millones de veces
Mi horario y sus desventuras, pero con un poco de suerte esta semana me lo modifican un poco
Por si teníais la curiosidad. Todos a ahorrar, que esto es Francia!


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