miércoles, 11 de septiembre de 2013

Una soirée en familia y mi francesa no sabe quién es Enjolras

No, en serio, no lo sabe. Marie, eres un encanto, pero no se puede vivir en Francia y adorar París, sin saber quién es Enjolras. Si no, Grantaire se ofende y pasan cosas malas.
Dejando a un lado ciertos detalles, paso a contar brevemente cómo ha sido la primera soirée auténtica francesa. En realidad, viene siendo una cena, que entre aperitivo y tercera porción de tarta puede durar cuatro o cinco horas facilmente. El sábado despues de comer cogimos el coche para ir a la casa de los abuelos de Marie, que viven en el campo, muy cerca de un pueblo de cuyo nombre querría acordarme pero no es el caso, por desgracia. Como aún teníamos un poco de tiempo antes de que empezaran a llegar invitados, nos fuimos las dos con sus padres a dar una vuelta por el pueblo. Siempre he sido mas urbanita que rural, pero he de reconocer que el pueblo es una preciosidad (ojalá pudiera recordar el nombre), y aunque empezó a caer un poco de lluvia mientras andábamos por las calles, por alguna razón no me importó demasiado, era como si la lluvia lo hiciera todo mas real. Después de ese paseo, que se me hizo mas corto de lo que me imaginaba, volvimos de nuevo a la casa de sus abuelos. El aperitivo ya había empezado, en la casa de sus tíos, que está al lado de la de sus abuelos, y empezaron a llegar un montón de familiares y amigos, algunos de ellos con sus hijos pequeños. No sé si habéis intentado hablar alguna vez con un niño francés, pero son cien veces mas difíciles de entender que los adultos, especialmente cuando se quedan callados en mitad de una frase, como si se les acabara de olvidar lo que iban a decir a continuación. Pero poco a poco, escuchando un poco de conversacion por aquí y otro poco por allí, preguntando algo a nosequién y contestando a la pregunta del de mas allá (es una forma de hablar, en realidad estábamos en la parte menos dicharachera de la mesa, y escuché más que hablé), me fui sintiendo cada vez mas cómoda con el idioma y la gente.
Después de unos aperitivos muy elaborados, con canapés y cositas así bastante monas, llego la cena, una especie de surtido de cosas de mar. Además, después de las gambas teníamos una toallita con olor a limón, por lo visto para limpiarse las manos porque el olor a pescado es desagradable. Oh là là, la exquisitez francesa. Y después vino la tarta, la sobremesa y demás, que pudo durar como hasta la una o así. Los franceses todos muy majos, no muy gritones pero bastante charlatanes, y preguntándome cosas de vez en cuando; y menos mal, porque no sé qué tiene el acento francés que me atonta un poco. Igual es porque no hay erres ni jotas ni sonidos fuertes, o lo mismo es porque no gritan tanto como por ahí abajo, pero si no me centro mucho, pierdo el hilo de las conversaciones cada dos por tres. Bueno, ahora que lo pienso, a veces también me pasa en España... Mmm tendré que elaborar una teoría al respecto. A bientôt!

2 comentarios:

  1. Hola Sole !

    Ya veo que andas bien contenta de tu aún corta estancia en este precioso país, que aprecias todo lo bueno que ofrece a pesar de que no siempre te resulte fácil entenderlo todo.
    Lo que sí quería decirte es que me encanta leer tus comentarios, muy gráficos y llenos de humor. Es una delicia leerte y ya me has convertido en una fiel lectora tuya.
    Estoy segura de que muy prontito podrás charlar hasta por los codos en todas las reuniones familiares, que como has podido comprobar, se celebran todas alrededor de una espléndida y opípara mesa.
    Muchos besitos, que sigas disfrutando con tu entusiasmo por aprender y hasta tu próxima entrada !!

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  2. Vaya, muchas gracias!! Que guay, ya tengo una lectora, por algo se empieza ;) Muchos besos!!

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