miércoles, 30 de octubre de 2013

Cogito ergo sum... o eso dicen

Esta y otras frases útiles vamos aprendiendo en clase de latín. Aunque parezca una locura, porque es probablemente la clase en la que estoy más perdida, me gusta. Es raro, hace un año tenía muy claro que mi futuro estaba en la biología, y ahora mismo no me lo imagino sin literatura o historia. Lo que pueden cambiar las cosas en meses, a veces, incluso en semanas.
El instituto ha dejado de ser un laberinto enorme y complicado. Bueno, sigue siendo grande, pero ya no nos perdemos con tanta frecuencia. Además, como ya conocemos a la gente, muchas veces en lugar de buscar el aula por tu cuenta, puedes seguir a los de tu clase. Una vez que los conoces mejor, te das cuenta de que aunque no sean muy abiertos, sí son muy simpáticos, o por lo menos la gran mayoría de ellos. Y a veces, cuando tienes un mal día, una palabra amable y una sonrisa ayudan mucho.
El frío no acaba de llegar a Toulouse. En realidad, cada día hace una temperatura diferente, como si la escogieran al azar, y muchas veces te equivocas al coger más o menos ropa de abrigo de la que hace falta. Un día te pones el abrigo y al día siguiente vas en manga corta. Bueno, eso me pasa a mí porque siempre se me olvida mirar el tiempo que va a hacer, los franceses parecen tener un instinto natural y nunca se equivocan. Si no llego a noviembre con un resfriado, es que he tenido mucha suerte.
En cuanto a los fines de semana, siempre son un alivio. Puede que las clases vayan mejor, pero sigo sin acostumbrarme a salir todos los días a las cinco y media, y aún más teniendo en cuenta que cenamos a las ocho. Los fines de semana salimos a veces por el centro o a un centro comercial, o vamos a cenar a un restaurante con amigos de la familia. Hace un par de semanas, salimos un domingo a dar una vuelta en bicicleta. El carril-bici recorre el canal de Midi, así que las vistas son realmente buenas. A lo largo de casi todo el canal, te vas encontrando un montón de barcos. Según me explicó mi familia francesa, son como apartamentos en los que vive la gente. Sinceramente, no creo que pudiera estar mucho tiempo en un barco, ni mucho menos vivir dentro, pero para gustos, los colores. El paseo estuvo genial; echaba mucho de menos la bici, aunque fui dando el espectáculo con un casco rosa de florecitas por todo Toulouse. Aunque ahora hace más frío, espero que lo podamos repetir algún día.
À bientôt, mes petits lecteurs, et carpe diem.

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