O eso espero. Creo recordar que esas eran mis intenciones, la última vez que me senté delante del ordenador y abrí el blog, pero algo salió mal, así que lo volveré a intentar. Se supone que tengo que escribir de vez en cuando, y no todo de golpe, pero bueno, aquí las cosas no suelen ser como se supone que tendrían que ser.
Aunque no lo parezca por la introducción (igual me he pasado) estoy de mucho mejor humor. Una vez que te acostumbras a sus peculiaridades, los franceses son gente muy agradable, y en general no intentan complicarte las cosas. Por supuesto, toda regla tiene excepción, pero una de las cosas más importantes que he aprendido estas semanas (wow, ya casi dos meses) es que juzgar a un grupo de personas por lo que hagan uno o dos es un error. Y uno bien grande.
Para no enrollarme mucho, solo diré que vamos a poner en marcha el DeLorean y a remontarnos a hace unas pocas semanas, no muchas. Más o menos, poco después de volver de Bordeaux.
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