Como decía hace no mucho, es un pueblo costero, a algo más de dos horas de Toulouse en coche. Una de las ventajas de estar en el centro, es que casi todos los sitios visitables están a más de una hora pero menos de tres. Siempre y cuando no subas, claro. París está más lejos que Barcelona, porque Francia es muy larga.
Sin distracciones. El caso es que salimos un poco tarde de Toulouse, y llegamos casi a medianoche. Adoro el ambiente de las localidades de costa, especialmente de noche, aunque hacía un poco de frío, ya a finales de mes. No había mucha gente, pero según me dijeron casi todo el mundo venía en verano. Nosotros estábamos en un apartamento de la familia del padre, justo encima del puerto. Tal vez debería añadir que el puerto es enorme en comparación con el pueblo, y prácticamente todo Cap d'Adge está al lado del puerto. Pero eso sería quitarle un poco de encanto, tal vez. Bueno, no importa demasiado, donde haya mar, hay encanto de sobra.
Al día siguiente, por la mañana, nos fuimos a dar una vuelta por el puerto. Bueno, por la parte final del puerto. Empezamos viendo barcos pequeños, casi lanchas, luego unos un poco más grandes, y al final los yates y demás. Y hay que ver la imaginación y la falta de imaginación que tienen algunos para ponerle el nombre al barco. No les culpo, yo tampoco tengo mucha imaginación, aunque en mi opinión quedaría mucho mejor ponerle Balerion a un pedazo de barco, en lugar de Nérée, pero para gustos los colores. Después del paseo volvimos al apartamento para comer, y luego fuimos (en coche, claro, como ya dije, nuestra segunda casa en vacaciones) hasta Aigues-Mortes, otro pueblo al lado del mar, con un casco antiguo muy bonito. Hace ya bastante, el mar llegaba prácticamente hasta la muralla, de ahí el nombre. Por lo visto, la ciudad la mandó construir uno de los muchos Luises que han sido reyes de Francia, Luis IX o Luis XI, no lo recuerdo bien (algunos franceses comparten mi falta de originalidad a la hora de elegir un nombre, pero es curioso que todos sean reyes. ¿Debería sentirme halagada?). Para mejorar aún más la tarde, la madre nos invitó a Marie y a mí a un crêpe, y no sé muy bien cómo, acabamos hablando de las películas de Disney. El viaje en coche era bastante largo, pero al final mereció la pena. Por la noche fuimos a un restaurante vasco en el que habían estado en verano, que estaba muy bien. Y el lunes, después de otro paseo por el puerto, una visita al barco (sí, tienen un barco! Y era la primera vez que Dianne y yo subíamos a uno; a mí me encantó, a ella no tanto), y de una buena comida, consistente en un surtido de cosas de mar (gambas, mejillones, ostras y caracoles de mar), pasamos por Adge, la ciudad más cercana, antes de volver de nuevo a Toulouse. Ah, y por el faro también, claro, aunque nos costó un poco llegar; había tantas piedras que parecía que estábamos haciendo alpinismo. Hasta Dianne, que no se si lo he dicho, es la perra, dudaba a veces, y eso que ella lo tenía más fácil con sus cuatro patas. Pero llegamos sanos y salvos, y volvimos sin problemas. Por la noche, como llegamos un poco tarde a Toulouse, cenamos en casa de los abuelos paternos, que son nuestros vecinos, algo muy práctico en estos casos, y quedamos en que intentaremos hacer un "tour en bateau" con el abuelo, que es el experto, el último fin de semana que esté aquí. Ya no falta mucho, así que a ver si Odín está de buen humor y no hace mal tiempo ese fin de semana. Aunque conociendo mi mala suerte, podría hasta nevar.
No he descrito mucho, pero he hecho fotos. Y, a veces, una imagen vale mil palabras, o eso dicen, así que allá van.
 bientôt.







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